Primera fermentación

Después de triturar y despalillar nuestra uva, depositamos todo en un recipiente de metal o plástico alimentario. Aquí realizará la fermentación alcoholica, en la que el azúcar del mosto se convierte en alcohol etílico por la acción de las levaduras.

Para asegurar una fermentación de las levaduras que deseamos, usaremos metabisulfito de potasio, en dosis de 160 mg/L para vino tinto y 200 mg/L para vino blanco.

Debemos dejar el deposito abierto, sin taparlo. Y en unos días veremos como comienza la fermentación. Veremos pequeñas burbujas de CO2 que salen de líquido. Y si acercamos un mechero, veremos que se apaga solo al acercarnos a la superficie, por la falta de oxígeno.

En esta superficie se forma un «sombrero» con los hollejos de la uva, debemos remover y romperlo unas 3 veces al día mientras dure el proceso. Así ganamos en color al mezclar la piel con el mosto. 

En 8-10 días el proceso habrá acabado y veremos que no se expulsa más CO2. En este momento debemos llevar todo a la prensa.

fermentacion alcoholica